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Alicia en el país de las manzanas

Enviado por Cristián el 13/04/2010 a las 17:52

Seguramente ya has oído o leído más de algún comentario sobre el famoso y controversial iPad. Las opiniones sobre esta “tablet pc” son tan diversas que, para efectos de simplificar este post, dejaré de lado los detalles más superficiales y me centraré  en un tema mucho más relevante en nuestro contexto: la posible (o inevitable) redefinición de los contenidos editoriales en los medios digitales.

FAKE PLASTIC LOVE

Conforme han transcurrido los últimos años, muchos periódicos y revistas se han visto forzados a crear sus respectivas versiones on-line, sin embargo la mayor parte de éstas re-ediciones mantienen el paradigma clásico de las publicaciones impresas. Siguen estáticas y dictatoriales en sus contenidos. No se relacionan activamente con el resto de la fauna digital y tampoco evolucionan, puesto que no hay feedback ni interacción social alguna. En muchos casos simplemente se han limitado a recrear, de manera bastante antinatural, la idea de un papel digital que en definitiva no es lo uno ni lo otro.

ADAPTATION

En cuanto a la producción literaria, sabemos que los libros electrónicos son mucho más económicos y ecológicamente viables que los libros tradicionales. También podemos agregar sus incomparables ventajas a la hora de almacenar, distribuir y transportar cada ejemplar. Para un viajero o un estudiante, el hecho de poder llevar toda una biblioteca en un pendrive es algo impagable.

Sin embargo, existe una serie de elementos que han mantenido desde sus inicios a los libros impresos en un sitial privilegiado, al que sus homólogos digitales difícilmente podrán acceder por la vía de la imitación. Elementos como las texturas, el olor e incluso el sonidos y el gramaje del papel, el color de la tinta y las propiedades ergonómicas del libro. Todos ellos proporcionan una experiencia sensorial única al momento de leer, algo que probablemente esté muy por encima de lo que pueda ofrecer un libro electóronico (de los que conocemos hasta ahora).

Además, los e-books mantienen una serie de deudas con el lector, por nombrar algunos ejemplos:

  • se han limitado a ser digitalizaciones inertes de los libros impresos, pre-suponiendo que el diseño en papel es extrapolable a la pantalla.
  • no han realizado cambios estructurales internos que apunten a mejorar o incentivar la navegación y lectura de los contenidos.
  • en ocasiones utilizan tecnologías poco amigables con los estándares, por ej. al incluir determinados contenidos multimedia.
  • y así, un largo etc..


Todos esto podría representar uno de los grandes desafíos para el iPad (o para cualquier tablet-pc del mercado): ¿cómo equiparar esa confortable experiencia lectora que ofrecen los impresos?

WONDERLAND

El punto es que esta vez el tema va más allá de adaptar la tecnología a los contenidos que ya existen (como lo hizo Kindle). Por el contrario, se trata de que la tecnología abra nuevos horizontes para los contenidos, permitiendo nuevas formas de agruparlos, distribuirlos y narrarlos. Además de otorgar a los actuales medios análogo-digitales la posibilidad de “replantearse” (o morir en el intento).

La propuesta de la manzana consiste precisamente en ofrecer a los creadores de contenidos digitales, una plataforma que proporcione nuevas y mejores formas de interactuar con los usuarios y, por supuesto, nuevas posibilidades de distribuir y comercializar sus contenidos. No olvidemos que por encima de todo se encuentra la imperiosa necesidad de vender más acciones, más películas, más música, más libros, etc.. Pero así también —y prefiero quedarme con esta visión— se abre la posibilidad de experimentar y descubrir nuevas tipologías narrativas, nuevos contenidos híbridos y, quién sabe, ampliar inimaginablemente lo que hasta hoy conocemos como diseño editorial.

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