No hay que ser economista para darse cuenta de varios fenómenos que ocurren en el mercado actual. La gran variedad de productos existentes nos permiten elegir el producto que queremos comprar y no conformarnos con lo que hay. Lo que ha aumentado la necesidad innecesaria de querer comprar objetos cada vez más caros porque dan o demuestran cierta calidad de vida que no siempre es tal, pero el poder de endeudamiento que va en aumento da para todo.
Ya no es tan simple comprar té para la once porque debes elegir si lo quieres negro, rojo, verde, blanco, diet, para el cansancio o leche con extra calcio, descremada, semi, sin lactosa para ayudar al “tránsito intestinal”, etc. Hasta el agua, con sabor, con O2, sin gas, con un poco de gas, con mucho gas, en fin.
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