
House of cards, el más reciente video-fetiche de los británicos Radiohead, es uno de esos casos donde el proceso adquiere mayor importancia que los resultados. Su característica diferenciadora es la utilización de un rebuscado método de obtención de imágenes que no requiere luces ni cámaras, sino exclusivamente datos.
Dejando de lado lo novedoso que pueda ser el video, creo que visualmente no hace buena pareja con la canción, en cierta forma rompe ese clima de serenidad y simplicidad creado por la música. Sin embargo no hay que olvidar que en el mundo de los videoclips a veces es más importante el impacto que la coherencia, tanto así que muchas veces las canciones se convierten en conejillos de india para probar tecnologías experimentales.
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