Apenas Alan Robinson, diseñador egresado de la UBB, recibió el llamado de la editorial estadounidense Dark Horse, supo que todos los proyectos que hasta ese momento estaba realizando, podían esperar.
Hace algunos meses envió su portafolios a algunas firmas en Estados Unidos, y en febrero lo contactó desde Dark Horse (socia de LucasArts, de George Lucas) el editor del comic de Star Wars, específicamente de la serie Star Wars Legacy, que está ambientada 130 años después del episodio 6, “El Regreso del Jedi”.
Actualmente está terminando el número 22, y probablemente le pidan más.
Cuando me llamaron, no lo dudé. Ni siquiera sabía cuánto me pagarían, dejé otras pegas congeladas y me dediqué ciento por ciento a esto”, confesó. Ellos le envían un guión bastante específico, en el que se describe viñeta por viñeta todo lo que tiene que salir. “Yo prefiero que sea así. Primero me mandaron un PDF con todo lo referente al universo Star Wars, los personajes que más se repetían, las naves y algunas locaciones. Yo, a su vez, les pedí las gráficas anteriores en JPG para estudiarlas. Sin embargo, como les gustó mi trabajo, me tomé algunas libertades a la hora de darle vida a los dibujos”, contó.
Sin duda, uno de los logros de Alan es que los primeros bocetos que envió, fueron revisados en LucasArts, y aprobados inmediatamente. “Me sorprendí, pues acá en Chile la cosa es mucho más engorrosa”, comentó.
Alan forma parte de un exclusivo grupo de latinoamericanos que colaboran con la industria del comic estadounidense, al cual pertenece, además, el argentino Omar Francia.
“Soy fanático de Star Wars. Cumplí el sueño que todos los niños que vieron la serie alguna vez tuvieron. Imagínate, se me ofreció la oportunidad de participar en una prestigiosa editorial, como Dark Horse, y más encima, en un proyecto emblemático, como Star Wars”, sostuvo.
MERCADO REDUCIDO
En su corta, pero fructífera carrera, Alan había trabajado en un comic de seis números que salió en EE.UU., llamado “Lost Squad”, junto al guionista Cristopher Kirby, el cual tuvo buena acogida de la crítica. Incluso, compraron los derechos para hacer una película. En el momento en que lo llamaron de Dark Horse, estaba colaborando con dibujos para una enciclopedia que circulará junto al diario La Tercera, y trabajando en un nuevo proyecto con Cristopher Kirby, labores que por el momento se encuentran stand by.
También en el último tiempo se había dedicado a la docencia, en Concepción, sin embargo, las exigencias desde Estados Unidos fueron más fuertes, por lo que debió dejar de hacer clases.
“A mi trabajo aún le falta mucho, todavía no alcanzo el nivel que quiero. Es una ventaja poder dibujar a control remoto, vía Internet, porque me gusta mucho Chillán, sin embargo, estoy consciente que el futuro del comic está afuera. El mercado en Chile es muy reducido, por lo que no se sustenta una empresa de este tipo. Acá, el comic que más ha vendido ha sido 5 mil ejemplares, y en Estados Unidos, Lost Squad vendió 5 mil y fue considerado bajo”, arguyó.
Sin duda falta mayor difusión. Y qué mejor embajador que él, para iniciar la “comicmanía” en nuestro país.
Fuente: Diario La Discusión
Fotografía: ergocomics.cl














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